Realicé mis estudios hasta terminar la carrera de Ingeniería Metalúrgica con muchos sueños de cumplir metas y destacar en mi profesión. Me desempeñé en la industria del ramo metalúrgico en cuatro empresas distintas por un período de 11 años  y he de mencionar que me encantó la experiencia de haber llevado a la práctica lo aprendido en mí profesión ya que siempre me ha gustado comprobar en la práctica lo aprendido en la teoría y esto me dio muchas satisfacciones.

 

Posterior a esto, decido trabajar por cuenta propia emprendiendo diferentes negocios que nada tenían que ver con lo que había estudiado pero que han enriquecido mi experiencia de vida como emprendedor independiente.

 

 

 

 

 

Esta condición, se empieza a manifestar desde mi niñez, etapa en la cual no estaba muy consciente de esto, pero a medida que fueron pasando los años, entro en la adolescencia y empiezo a ser más consciente de que mostraba ciertas deficiencias que no eran las de una persona normal de mi edad, como por ejemplo, mi energía, sentía que me agotaba más rápido que mis compañeros de clase en las actividades deportivas.

 

Empecé a sentir agruras, mal sabor de boca e indigestión, etc. Aun así, en esta edad, entre 9 y 12 años no me pasaba por la cabeza de decirles a mis padres porque yo creía que estas sensaciones eran hasta cierto punto normales.

 

Pasan los años, y ya estando en la preparatoria, es cuando acudo a por primera vez a consultar a un médico general por una sensación extrema de indigestión. Es aquí donde empieza mi PROCESO DE BÚSQUEDA para encontrar la solución a todas mis deficiencias de salud; este proceso más adelante lo describo de forma más detallada.

 


 

 

Cuadro de malestares y/o sensaciones

 

Pérdida de peso. Hasta antes de los 12 años, fui de complexión robusta, después empecé a bajar de peso y pensábamos mis padres y yo que era por el típico estirón de esta etapa. Desde entonces, hasta la edad adulta estuve muy delgado.

 

Fatiga crónica. Desde los 8 años que jugaba futbol en la primaria, me cansaba mucho más rápido que mis compañeros de salón, y en las siguientes etapas de estudiante, cuando llegaba a practicar algún deporte, mi cansancio era extremo. Cuando empecé a trabajar en la industria, al terminar mi turno, llegaba a casa sintiéndome muy desgastado. Era común que me quedara dormido en el día cuando me sentaba a descansar en la sala de la casa. Cuando integro suplementos nutricionales a mi alimentación, empecé tomando para la energía y mi cuerpo respondió muy bien, pero conforme pasaron los años, mi energía seguía disminuyendo aunque tomara dichos suplementos.

 

Pérdida de apetito. Estando en el primer año de secundaria, empecé a perder el apetito y de aquí en adelante comía porque me sentía débil y mareado, no tanto porque sintiera hambre.

 

Estreñimiento y/o diarreas. Esto empezó desde muy niño, y se fue complicando al grado de que era impredecible como iba a reaccionar mi organismo con lo que comía por lo que me fui haciendo selectivo de lo que iba a comer y fui eliminando comidas grasosas e irritantes.

 

Agruras y reflujo. Esto disminuyó cuando ya en la etapa de adulto empecé a tomar un suplemento nutricional a base de fibras y lactobacilos para proteger la flora intestinal, pero no desapareció del todo porque la irritación interna seguía.

 

 

Salivación verde amarillenta. Esta saliva tenía un sabor amargo con olor a fierro y/o cobre.

 

Dificultad para digerir prácticamente todo. Después de consultar con diferentes médicos y probar distintas alternativas, fui identificando los alimentos y bebidas que más trabajo me costaba digerir y también empecé a relacionar los que aportaban proteínas, los que contenían carbohidratos y los que contenían más grasas. Me di cuenta que con lo que más batallaba para digerir era todo lo que contenía carbohidratos, y en este caso con los contenidos en todo lo que fuera dulce, ya sea líquido o sólido. También se me dificultaba digerir proteínas y grasas aunque en un grado ligeramente menor. Por muchos años creí que mi baja capacidad de digerir se debía únicamente a un trabajo deficiente solamente del hígado y en mi continua búsqueda me entero que el páncreas es el encargado de producir enzimas para digerir proteínas, grasas y carbohidratos, por lo tanto, también tenía muy baja capacidad digestiva en este órgano.

 

Sensación de llenura extrema aunque no comiera. En uno de los tantos ultrasonidos que me realizaron uno de los diagnósticos fue que presentaba “abundante aire intestinal en marco cólico y cámara gástrica” pero no se especificaba el origen. El médico que interpretó el ultrasonido sólo comentó que esta condición era muy rara. Una de las posibles causas de esta condición eran altos niveles de cándida porque al tomar un suplemento diseñado para regular los niveles de cándida en el cuerpo, disminuía de forma parcial la sensación de llenura por algunas horas y volvía a sentirme igual y si quería estar tomando este suplemento, me causaba irritación en el colon y me estreñía. Era un verdadero reto alcanzar el equilibrio en mi sistema digestivo.

 

Síndrome de colon irritable. Por lo descrito anteriormente, se me diagnosticó este síndrome con la diferencia que nunca sentí dolor, solamente un comportamiento impredecible de estreñimiento y/o diarrea. El excremento era de sección aplanada cuando debería ser redonda. Era muy común que el diámetro del colon se redujera casi a cero y si lograba evacuar, eran delgados hilos de excremento. Esto y todos los antecedentes anteriores me obligaron a empezar a investigar por cuenta propia cómo funciona el sistema digestivo, las implicaciones del sistema nervioso y a ser muy selectivo en lo que comía. No se me dijo el origen de este síndrome ya que la ciencia médica occidental le llama síndrome a un padecimiento que no pueden explicar su procedencia u origen. Esto era sólo una parte del complejo desorden que presentaba mi cuerpo.

 

Sangrado nasal frecuente. Era común que empezara a sangrar por la nariz aunque no me rascara esta parte. El sangrado se hacía más frecuente en la época de calor; esta condición disminuyó al estar tomando un suplemento de una compañía de productos nutricionales a la cual me afilié y de alguna manera algunos de sus productos me ayudaron de manera parcial a mejorar mi calidad de vida pero no a resolver definitivamente todos mis achaques o limitaciones.

 

Flemas con sangre al levantarme por las mañanas. Todas las mañanas al levantarme, expulsaba flemas con sangre, y al enjuagarme la boca, había sangre fresca en la lengua, y según el diagnóstico médico esta sangre provenía de úlceras en el esófago por el estado cirrótico del hígado.

 

Sangrado ocasional en excremento. Esto sucedía si llegaba a comer algo de salsa picante casera o cuando tomaba durante algunos días algún suplemento nutricional con sabor a naranja, limón, fresa, etc. Esto sucedía aunque estuviera tomando suplementos con fibra y lactobacilos para proteger la flora intestinal.

 

Bajo conteo de plaquetas en sangre. Siempre salía con bajo conteo de plaquetas, abajo del límite inferior de los rangos que determinan que una persona está sana. A esta deficiencia de plaquetas  atribuyo una dificultad extrema para que se me calentaran los pies en tiempo de frío. Cuando empiezo a tomar suplementos nutricionales, el conteo de plaquetas entra en rango pero lo que no podía eliminar era el sangrado por la boca y los suplementos me ayudaban a compensar esta pérdida continua de sangre.

 

Aminotransferasas y fosfatasa elevadas en sangre. Cuando un médico checó los análisis de estos parámetros que estaban elevados me dijo que el hígado estaba sufriendo y que presentaba una especie de estado cirrótico.

 

Transpiración con olor variable y desagradable. El mal olor no solamente era de la transpiración, también era mal aliento y mis exhalaciones olían mal, todo esto dependía de lo que hubiera comido o tomado. Predominaba mucho el olor a quemado y el olor característico de las aminas, que es parecido al olor del pescado.

 

Pequeñas erupciones de color rojo en la piel. Estas se debían a un mal funcionamiento de hígado sin especificar exactamente que tipo de disfunción.

 

Últimamente, dificultad para respirar a profundidad. Esta situación, la empecé a percibir aproximadamente del  año 2012 en adelante.

 

Piel deshidratada. Al incluir suplementos nutricionales, la condición de mi piel mejoró, la sentía menos reseca, pero no de una forma definitiva.

 

Sistema inmunológico débil. Con facilidad me infectaba del estómago, tenía hongos en uñas de pies, llegué a tener lo que se conoce como mezquinos en las manos, hongos en uñas de manos, enfermaba con facilidad de la gripa; al incluir los suplementos nutricionales mejoró mi sistema inmunológico, pero como todo lo anterior que he mencionado, fue de forma parcial.

 

Dificultad para orinar. Aunque trajera la vejiga llena y la urgencia de orinar, se me dificultaba vaciar la vejiga de forma continua, por lo general, lo hacía en pausas. Había ocasiones en que para poder orinar, me tenía que sentar como lo hace normalmente la mujer. A esto no le presté mucho la atención, porque estuve enfocado básicamente en resolver mis problemas digestivos.

 

Tobillos y pies inflamados. De esto nunca me di cuenta porque no se me notaba aunque el cansancio lo resentía mucho en esta parte de mi cuerpo. A mediados del año 2016, al comprar dos pares de zapatos, me doy cuenta que mi talla de calzado había reducido de 7.5 a 6.5. Antes de comprar los zapatos, los usados que ya traía, los sentía muy flojos y pensé que era por el uso, pero lo que había pasado era que los pies se me desinflamaron como estaba sucediendo en todo el interior de mi cuerpo con la práctica de ZhiNeng QiGong.

 

Estrés. Cuando empezaba a sentirme presionado por alguna situación, me sentía tenso de la nuca y cuando incluyo suplementos nutricionales, la tensión diminuyó pero a medida que el tiempo pasaba (años) ya no sentía el mismo alivio o relajación.

 

Con la práctica de ZhiNeng QiGong, todo lo anteriormente mencionado, casi se ha resuelto y me queda la clara convicción de que practicando de forma responsable y constante esta extraordinaria ciencia, no hay manera de que una persona no cambie (practicando se recupera la salud). Algo que también me quedó muy claro es que para ZhiNeng QiGong no hay enfermedades, hay capacidades disminuidas.

 

Este cuadro de malestares y/o sensaciones que describo arriba, no era otra cosa que capacidades disminuidas en el funcionamiento de mi cuerpo y es evidente que es complicado para la ciencia médica occidental establecer un diagnóstico claro y preciso y mucho más complicado dar un tratamiento para resolverlo.

 

Mi proceso de búsqueda.

 


 

Etapa uno.

 

Esta etapa inicia en 1984 como es muy común para la mayoría de las personas en occidente y creo que también a nivel mundial cuando presentan un problema de salud: consultar un médico. Empecé visitando a los médicos generales y médicos especializados en gastroenterología sin obtener un diagnóstico específico, mucho menos un resultado satisfactorio.

 

Siempre pensé de manera objetiva que la ciencia médica tendría la solución para mí, pero después de probar con medicina alópata y no lograr resultados en lo más mínimo, recurrí a los llamados chochos, a remedios caseros, visité curanderos, tomaba todo tipo de  té de hierbas que me recomendaban, practiqué la orinoterapia que consiste en tomarse los propios orines, probé la acupuntura, visité al psicólogo, me fabricaba mi propio yogurt, etc. Con todo lo anterior, no percibí el más mínimo resultado.

 

Etapa dos.

 

Esta etapa inicia en el año 2002 cuando en un negocio llamó mi atención unas cajitas que tenían exhibidas, pregunté para que se usaban y me dijeron que contenían suplementos nutricionales los cuales se disolvían en agua y al tomarlos las personas se sentían bien. Empiezo a consumirlos y me afilio a la empresa para consumir de forma constante ysi mejoró mi calidad de vida.

 

Debido a mis resultados aún parciales, los empiezo a recomendar con excelentes resultados incluso en personas con cáncer. Pasan los años y continúo de forma disciplinada consumiendo los productos y asisto a distintos cursos de superación personal que daba la empresa en los cuales se trabajaba con las emociones para quitar miedos y perdonar. Con todo esto, no sentía ningún progreso en mi capacidad digestiva, en mi energía y en la mayoría de las deficiencias que ya mencioné.

 

Decido hablar con el dueño de la empresa vía telefónica y me dice que busque otra alternativa sin especificar que tipo de alternativa. Con esta respuesta, pensé que los productos eran muy buenos por los resultados que mucha gente estaba teniendo y que yo necesitaba de “algo más”, pero hasta ese momento no entendía el porqué no alcanzaba el nivel de salud que tanto deseaba. En el fondo de mi ser yo estaba seguro que la solución existía y estaba abierto de mente y corazón y muy atento para ver por donde me llegaba la tan esperada oportunidad.

 

Etapa tres.

 

Esta etapa inicia en el año 2009, cuando escucho que en  una entrevista en el radio a un instructor de ZhiNeng QiGong, le preguntan acerca de esta ciencia y los beneficios de la misma, me interesó mucho y se me vino a la mente que era la oportunidad que me faltaba de explorar y experimentar. Tomo el curso de primer nivel en un fin de semana del mes de octubre de este mismo año y empiezo a practicar con ciertas dudas de si lo estaba haciendo bien.

 

Pasa un año y medio de práctica y vuelvo a tomar el curso de primer nivel en marzo del año 2011 porque sentía que tenía dudas de la teoría y quería confirmar que lo estaba practicando bien.

 

Durante los primeros 4 años y medio de práctica, tuve reacciones diversas, pero las más constantes fueron dolor intenso y agudo en todo el cuerpo, principalmente en la espalda entre los omoplatos y en la cabeza que sentía que me estallaba. En las dos etapas anteriores de este proceso de búsqueda nunca había sentido dolor y mucho menos de esta magnitud.

 

En noviembre de este año 2011 tomo el curso de segundo nivel, con la intención de seguir profundizando en la teoría y práctica de esta ciencia, asistí a retiros en el estado de México y en el estado de Veracruz.

 

En noviembre del año 2013 tomo el curso que denominan “Curso avanzado de primero y segundo nivel”, siempre con la idea de avanzar más en mi proceso. Yo sabía que existía el tercer nivel o tercer gran método de ZhiNeng QiGong, pero el instructor nos dijo que no estaba en sus planes enseñarlo.

 

 

 

En marzo de 2017 salimos un grupo de compañeros practicantes de ZhiNeng QiGong con destino a Beijing China al curso-retiro de Certificación de Instructores de ZhiNeng QiGong en el Beijing Wisdom Healing Center.

 

A nuestra llegada a China, nos recibió la maestra Helen, quien desde un principio se mostró muy alegre, servicial y sencilla, ayudándonos hasta que todos los del grupo quedamos debidamente instalados en nuestro hotel.

 

Al día siguiente inició el entrenamiento que consistía en teoría, práctica de los métodos de ZhiNeng QiGong y recomendaciones de como transmitir nosotros en el futuro todos estos conocimientos a nuestros alumnos. Todos los días, empezábamos a las 8:00 de la mañana, para terminar a las 7:00, 8:00, 9:00, o 10:00 de la noche según el avance en el programa. En este programa estaba contemplado que aprendiéramos todo lo que el maestro Pang Ming ha enseñado, incluso el Nivel 3, también conocido como el Tercer Gran Método.

 

Entre los bloques de teoría y práctica, teníamos asignados los horarios para el desayuno, comida y cena. En estos espacios de tiempo, los maestros no dejaban de observarnos, y nos decían que en todo momento nos estaban evaluando, que no solamente era la teoría y la práctica de los métodos, que un requisito importante era mantener muy buena condición de ZhiNeng QiGong durante todo el día.

 

Los domingos era el día de descanso y aprovechábamos para salir a visitar algunos lugares turísticos como la Gran Muralla China, La Ciudad Prohibida, etc. Fuimos el primer grupo de personas que tuvo el privilegio de visitar lo que fue El Centro Huaxia que no había permitido la entrada de público en general desde que cerró sus puertas en el año 2000.

 

Prácticamente durante toda mi estancia en China tuve problemas muy severos con las vías respiratorias pues estuve tosiendo constantemente como nunca me había pasado, los maestros y mis compañeros me mandaron Qi en varias ocasiones al ver las crisis de tos que me daban; mi gratitud a todos por estos gestos de excelente compañerismo.